Complejo respiratorio – ERB , Con Sentido Vacuno

¿Cómo afecta la ERB a mis terneros?

La Enfermedad Respiratoria Bovina, más conocida como ERB,  o Síndrome Respiratorio Bovino es uno de los problemas más comunes a los que se enfrentan los ganaderos casi a diario.

En este post te contamos todo lo que necesitas saber sobre esta enfermedad. En qué consiste, cómo prevenirla y lo más importante: cómo detectarla. De este modo podremos identificarla lo antes posible, tomar las medidas necesarias y ponerse en contacto con un especialista veterinario que nos ayude a tratar el problema. ¡Sigue leyendo y descúbrelo!

¿Qué es la ERB?

Empezaremos definiendo de forma breve qué es la ERB, en qué consiste y cuál es su sintomatología. Como su propio nombre indica, estamos ante un síndrome multifactorial que afecta al ganado bovino en todo el mundo.

Hay cuatro virus principales presentes en la ERB :

  • Virus de Rinotraqueítis Infecciosa Bovina (IBR)
  • Diarrea Vírica Bovina (BVD)
  • Virus Respiratorio Sincitial Bovino (RSV)
  •  Virus de la Parainfluenza 3 (Pi3)

La ERB en el vacuno una de las causas más importantes de morbilidad, mortalidad y pérdidas financieras. Este síndrome aparece en el ganado bovino, agravado por varios factores claves como el estrés, deficiencias de manejo, mezcla de poblaciones de animales y afecta especialmente al sector bovino, por su fisiología pulmonar y por el déficit en su estatus inmune asociado a las operaciones comerciales y el manejo.

¿Qué causa la ERB? Sintomatología

La enfermedad no depende únicamente de la infección causada por un agente patógeno, sino de una serie de factores que predisponen la aparición del mismo y que, muchas veces, dependen del entorno. Algunos de ellos son:

  • El destete o  estrés asociado con la separación de la madre
  • El hacinamiento
  • La mezcla de diferentes tipos de ganado y con niveles inmunológicos distintos
  • El calor y frío excesivo o la alta humedad del ambiente
  • Falta de higiene

Todas estas condiciones constituyen factores estresantes para el animal que tiende a reducir sus reservas de energía, aumentando su predisposición a sufrir enfermedades. Cuando este estrés se mantiene durante un tiempo prolongado, puede llevar a una respuesta pobre a los programas de vacunación, ocasionando problemas futuros.

¿Cómo saber si un ternero tiene ERB?

Para poner identificar si uno o varios de los terneros tienen ERB debemos conocer los síntomas que presenta. Los primeros signos, y los más visibles son los siguientes:

  • Pérdida del apetito
  • Depresión
  • Descargas nasales
  • Alteración de la respiración

Este último signo, se dificulta generando muchas veces tos. Si  esta es seca, se trata de una etimología de origen vírica. En caso de ser húmeda o con expectoración, es bacteriana. Junto con la tos aparece otro síntoma clave, que es la congestión en las mucosas nasales y/o conjuntivales. 

Es posible que en algunos casos más graves pueda producirse disnea, hipertermia, edema pulmonar.

¿Cuál es la principal medida para hacer frente a la ERB? Adoptar un programa sanitario, con el asesoramiento veterinario, basado en la vacunación preventiva frente a los 4 virus causantes de la Enfermedad Respiratoria bovina.

¿Cuál es el tratamiento?

Una vez que hemos detectado cuál o cuáles de los teneros tienen ERB, lo primero y principal es poner en cuarentena a los que están infectados y así evitar más contagios. El lugar debe ser un sitio seco y que esté  ventilado.

Emplear la metafilaxia en caso de necesidad con antibióticos registrados para tal fin y tratar, cuando el veterinario lo considere oportuno, con antibióticos de larga acción y sensibilidad frente a las bacterias involucradas en la ERB.

Por otro lado, mantener a los terneros hidratados ayudará al proceso de recuperación y mejorará su estado de forma considerable y, si fuera necesario, se utilizarán antibióticos, recordemos que siempre de una manera responsable.

La ERB es una de las enfermedades que más afecta al bienestar y al rendimiento del ganado vacuno por lo que su prevención es fundamental. ¿La clave? Estar informado y aplicar la vacunación adecuada.